Thursday, March 06, 2008

ARGENTINA Y SU POSICION FRENTE A LA CRISIS



"Los mandatarios argentino y venezolano se solidarizaron con el pueblo y Gobierno del Ecuador por la violación de la soberanía nacional que se produjo como resultado del ataque perpetrado por aeronaves y efectivos de las fuerzas armadas colombianas contra el territorio ecuatoriano",

Compromiso por la paz. Esa frase que su entorno había deslizado antes del viaje como eje para referirse al conflicto entre Colombia y Ecuador, apareció letra por letra en boca de Cristina Kirchner. Fue esta tarde, frente al venezolano Hugo Chávez, el otro vértice de la disputa, en un discurso en el que también llamó a que se reinstale "la paz y la concordia" en la región. "Tenemos nuestras diversidades, propias, de nuestras regiones, pero esa diversidad ha sido una de las cuestiones que más riqueza ha dado a la integración", sostuvo la Presidenta, antes de destacar la resolución de la OEA que le puso algo de calma a la situación. Cristina Kirchner llamó a "someternos a los organismos multilaterales". "Esto es clave para mantener la paz en la región. La paz no es solamente un objetivo por sí mismo, es lo que nos permite que los derechos humanos tengan vigencia. Solamente en la paz hay vigencia irrestricta de los derechos humanos", afirmó. Antes, como parte de la agenda prevista en Venezuela, la Presidenta participó de un acto en homenaje a Simón Bolívar y luego se reunió con Chávez. Con el mandatario venezolano firmó acuerdos de cooperación en materia de alimentos y energía. Ese era el objetivo principal del encuentro hasta que estalló la crisis surgida entre Venezuela, Colombia y Ecuador luego de que el gobierno de Alvaro Uribe incursionara en suelo ecuatoriano para asesinar al número dos de las FARC, Raúl Reyes. La crisis regional encuentra a la Argentina en un momento de relación muy fuerte con el gobierno venezolano de Hugo Chávez. Cristina Kirchner hizo en diferentes actos llamados a la paz, pero siempre puntualizó que debía condenarse la violación de Colombia al territorio de Ecuador. Más temprano, la mandataria mantuvo un encuentro con Yolanda Pulecio, la madre de Ingrid Betancourt, la ex candidata presidencial que está en manos de las FARC. De la reunión –que se llevó a cabo en la residencia de la Embajada argentina en Venezuela- participó también la senadora colombiana Piedad Córdoba, que actúa como intermediaria en el proceso de liberación de los rehenes. La actividad oficial de la Presidenta en Caracas había arrancado esta madrugada poco después de su llegada a la capital venezolana, cuando se reunió con su par ecuatoriano, Rafael Correa. El encuentro tuvo lugar en la residencia de la embajadora argentina en Venezuela, Alicia Castro. El tema excluyente del encuentro fue la crisis desatada en la región.
Favio Orlando Cantero

LA GUERRA DE CHAVEZ Y LAS VICTIMAS FINALES CUANDO


Cuantas vidas bastaran para que quienes gobiernan los pueblos entiendan que es necesario, aveces generar conflictos o salirse de las leyes y prácticar actividades como las que estan aconteciendo en los paises americanos.
no justifico la invasión de ningun estado sobre otro, pero creo que la ipocresía de el Presidente Chavez de salir a defender a los terroristas, narcotraficantes que son los generadores de tantas muertes, y destrucción de nuestros jovenes y niños no tiene justificación alguna.
pero la realidad nos muestra que hoy es mas importante un par de kilometros mas a dentro o mas afuera de un pais que la vida y la destrucción de generaciones enteras consumidores finales de la producción de la droga.
pero vayamos a lo que realmente sucedio en los ultimos dias y algunas opiniones.
El operativo ha sido de tal precisión quirúrgica y optimetría satelital que Bogotá no esperaba la furiosa reacción del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, aunque difícilmente podía extrañarle que Hugo Chávez montara en cólera mediática. El presidente venezolano ha cerrado su embajada en Bogotá, desierta desde noviembre cuando Uribe le retiró el plácet para negociar con las FARC, y otro tanto ha hecho el ecuatoriano, lo que puede deberse a la polvareda levantada por las acusaciones basadas en la información hallada en el ordenador de Reyes. Documentos presentados por el respetadísimo general Oscar Naranjo retratan a Chávez como financiero y proveedor de armas de las FARC, y a Venezuela como el mejor santuario para la guerrilla; Correa, mucho menos implicado, parece, sin embargo, cautelosamente comprensivo con la guerrilla. El ex teniente coronel, inveterado partidario de matar las mariposas a cañonazos, amenazaba, en cambio, con la guerra si se producía una violación similar de la divisoria venezolana, error y menosprecio del derecho internacional que jamás debería cometer Bogotá. Pero las razones de Chávez pueden conectarse con la gravedad de las revelaciones colombianas. Lo que haya de verdad sobre el compadreo de Caracas con las FARC, aunque debe verificarse por medio de una investigación independiente, ha podido incitar al mandatario venezolano a una acción preventiva, un bosque de imprecaciones, donde ocultar con tambores de guerra si no al mundo, sí a su parroquia, los aspectos más clandestinos del bolivarianismo.
La operación es todo un puñetazo de Uribe sobre la mesa, con el que recupera una iniciativa política que había perdido cuando Chávez y las FARC, haciendo caso omiso de que hubiera retirado la venia para mediar, seguían liberando secuestrados, aunque con cuentagotas, siempre a la mayor gloria del líder venezolano. Y, al mismo tiempo, ese golpe de efecto puede tener notables consecuencias a medio y largo plazo. El presidente colombiano no cesa de afirmar que lo importante no es el hombre sino la causa; no tanto su persona como la perdurabilidad de su obra, pero recientemente se han reavivado los esfuerzos de sus partidarios más lambiscones para plantear que, con los apaños constitucionales necesarios -en Colombia, coser y cantar- Uribe opte a un tercer mandato. Y nada puede propulsar su candidatura tanto como un éxito así, con la única salvedad de que faltan más de dos años para las presidenciales, y la muerte de Reyes quizá no dé para tanto. Nada más fácil, si se presentara la chance a semanas o meses de los comicios, que decirle al electorado que, ya medio descabezadas las FARC, sería necedad e imprudencia confiar el timón del Estado a otras manos.
Si el partido de la izquierda, el Polo Alternativo Democrático aprovecha la oportunidad para condenar a Uribe con demasiado énfasis, por mucho que haya sólidas bases jurídicas para ello, la opinión lo interpretará como una nueva concupiscencia con las FARC, y ello confortará en extremo a Uribe o sus sucesores en la contienda del verano de 2010. El Polo hace bien, con todo, en organizar una gran marcha para mañana jueves contra los paramilitares, secuestradores y asesinos que por defender, supuestamente, al Estado contra la subversión lo que han hecho es envilecerlo. El error de una parte de la izquierda fue boicotear la gran protesta de febrero contra la guerrilla; en la que, tácitamente, lo que el pueblo colombiano estaba pidiendo era, precisamente, lo que acaba de ocurrir: un golpe al corazón de la banda terrorista.
Favio Orlando Cantero